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PATOLOGIA DEL CRISTALINO


FUNCIóN

La función del cristalino es refractiva, converge la luz y forma la imagen por detrás de él, sobre la superficie anterior de la retina a lo cual se llama punto focal.

CATARATA

Dentro de la medicina, las diferentes entidades nosológicas adquieren importancia por dos razones: la primera es por su frecuencia y la segunda es por su gravedad. De ahí que la entidad de la catarata adquiere doble importancia debido a su alta frecuencia ya que se calcula que en 1989 en EUA se realizaron 1 000 000 de cirugías de catarata con implante de lente intraocular.

La catarata es la opacidad del cristalino por cualquier causa que sea, de tal forma que si esta estructura se encuentra opaca, la luz no puede pasar y se bloquea la función refractiva disminuyendo así la agudeza visual

Dentro de la etiología de la catarata la más importante es la senil debido a su alta frecuencia, la cual se debe al envejecimiento natural de las células cristalineanas que pierden la capacidad de funcionar en el manejo de líquidos y electrolitos , así como alteración de su impermeabilidad lo cual ocasiona entrada a líquidos desarrollándose una degeneración hidrópica del cristalino que a su vez disminuye la AV en forma muy importante. Además de lo anterior, existe un compactamiento de fibras y capas corticales hacia el centro del cristalino lo que produce un aumento en la densidad, que a su vez produce disminución en la entrada de luz que se manifiesta como disminución en la agudeza visual.

Otra de las causas de formación de cataratas son los problemas metabólicos encabezados por su alta frecuencia por la diabetes mellitus. Su fisiopatogenia consiste en que al estar niveles de glicemia superiores a 200 mg/dL se inactivan las vías de glicolisis normal activándose por otro lado las enzimas como aldosa reductasa que transforma la glucosa excedente en sorbitol y fructosa las cuales por osmolaridad atraen agua dentro del cristalino produciéndose una degeneración hidrópica y vacuolización y esto catarata con baja de agudeza visual al paciente.

Otras causas metabólicas incluyen galactosemia, problemas tiroideos, hipocalcemias, alteración en la homeostasis del cobre, etc.

El uso de varios medicamentos se ha asociado con la formación de la catarata. Tal es el caso del uso de esteroides tanto sistémicos como locales por uso prolongado y a dosis elevadas que además producen otros problemas oculares como el glaucoma. La exposición a radiaciones tales como rayos x, ultravioletas, solares y las mismas radiaciones producidas por los hornos de microondas se atribuyen como responsables en la opacidad del cristalino.

Las cataratas congénitas ocupan un lugar muy importante por la posiblilidad de causar ambliopía si no son detectadas y operadas rápidamente, sobre todo las cataratas unilaterales; esta responsabilidad cae más en los pediatras y en médicos generales que tienen el primer contacto con los pacientes. Las causas de este tipo de cataratas son inciertas pero se han asociado al síndrome de Torch.

Otras causas también importantes pero menos frecuentes son los traumatismos, las enfermedades asociadas y procesos inflamatorios.

Sea cualquiera el tipo de catarata, tendrá qué retirarse por medio de cirugía y reemplazar la función refractiva del cristalino por medio de algún lente ya sea aéreo, lente de contacto, lente intraocular de cámara anterior o posterior. La técnica más moderna y con mejores resultados ha sido la técnica extracapsular que consiste en dejar la cápsula posterior para que separe el segmento anterior de la cavidad vítrea, sacando tanto el núcleo como su corteza para dejar el espacio a un lente intraocular. Inicialmente en la época moderna de la cirugía intraocular , es decir los años 30 y 40, se retiraba el cristalino en forma total con su cápsula íntegra, a lo que se llama técnica intracapsular, practicada aún por algunos cirujanos; esta técnica se usó con éxito y relativos buenos resultados ya que la rehabilitación visual tenía que ser con lentes aéreos o con lentes de contacto, entendiendo las limitaciones que estos producen tanto en la aberración de imagen como en la amplitud del campo visual. De las diferentes técnicas extracapsulares, la más nueva y menos invasiva es la realizada por medio de la facoemulsificación, que consiste en que a través de una incisión de menos de 3 mm de largo y utilizando una pequeña sonda con doble luz coaxial de material de titanio se hace vibrar por medio de ultrasonido hasta 45 mil veces por segundo lo que fragmenta en pequeños trozos el material cristaliniano y así poderse aspirar a través de la sonda. Se deja un espacio en forma de bolsa capsular para introducir un lente intraocular y así el paciente puede recuperar su visión, siendo esta la más parecida a la normal es decir la más fisiológica; en la mayoría de los casos se puede dejar la herida quirúrgica sin ser suturada. Este tipo de técnica produce una rehabilitación visual casi inmediata; aproximadamente a las 24 horas postquirúrgicas su visión ya es útil para que a las dos semanas se pueda hacer la graduación definitiva de lentes aéreos en caso de ser necesario.